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Situación
Aragón ocupa 47.720 km2 en
el cuadrante nororiental de España y cuenta con
una población de 1.189.909 personas (datos de
2000).
Aragón se define por la pluralidad, tanto en su
medio natural (en Aragón se pasa desde los
verdes y espectaculares Pirineos con cimas que
superan los 3.000 metros a las estepas
subdesérticas del Valle del Ebro a unos pocos
metros sobre el nivel del mar o a las suaves
sierras del Sistema Ibérico en el Oeste y Sur)
como en medio humano (en él convive una cultura
urbana y cosmopolita con una cultura rural y
popular y coexisten pacíficamente tres lenguas).
La pluralidad de Aragón se repite en las
comarcas que componen la provincia de Zaragoza,
situadas en el Oeste y centro, extendiéndose
desde la parte más occidental del Pirineo
aragonés hasta la parte occidental de las
Sierras Ibéricas siendo atravesada de Oeste a
Este por el Valle del Ebro, en cuyo centro se
sitúa la ciudad de Zaragoza.
Comunicaciones
Zaragoza es la capital de
Aragón y se trata de una ciudad media de la red
urbana europea con la que está bien conectada y
desde la que el turista puede desplazarse
fácilmente a cualquier punto de Aragón. De la
misma manera, y dada esta circunstancia, las
comarcas que conforman la provincia de Zaragoza
tienen una buena accesibilidad.
La ciudad de Zaragoza cuenta con un aeropuerto,
recientemente ampliado, situado a 9 kms. del
centro de la ciudad que la conecta con varias
ciudades españolas y europeas.
En cuanto a las
comunicaciones ferroviarias, dada la situación
geográfica de Zaragoza, la ciudad se ha
conformado a lo largo de la historia hasta la
actualidad como un enlace fundamental en la red
ferroviaria peninsular, mejorada, si cabe, con
la llegada del AVE.
Por lo que respecta a las
comunicaciones por carretera, nos encontramos
con una ciudad que es un punto fuerte de la red
contando con una autopista a Bilbao y Barcelona
por el Valle del Ebro, que atraviesa la
provincia; con la Autovía de Aragón, que la une
a Madrid por las Sierras Ibéricas y con la
futura autovía (en la actualidad ejecutada en
algunos tramos) Somport-Sagunto que la unirá a
Valencia también por las Serranías Ibéricas y a
la red francesa por el Pirineo Aragonés, todo
ello facilita los desplazamientos, sean por
medios privados o públicos, demanda que es
atendida por infinidad de líneas de autobuses
que conectan la ciudad con la práctica totalidad
de las ciudades peninsulares y con las más
importantes ciudades de los distintos países
europeos o norteafricanos.
Siendo las redes de
comunicación como las venas para un territorio,
podemos afirmar que Zaragoza constituye un
órgano vital y un punto de atracción de primer
orden, sumando a las comunicaciones aéreas,
ferroviarias y carreteras la comunicación por
cable y una amplia oferta de medios de
comunicación (varias televisiones locales y una
de ámbito aragonés, corresponsalías de los más
importantes periódicos, radios y cadenas de
televisión de España, un moderno Centro de
Prensa) completan la oferta en lo que a la
comunicación se refiere.
Alojamientos
La oferta de alojamientos en
este territorio se basa en la calidad y la
diversidad. Calidad cristalizada en alta
profesionalidad y en la gran experiencia propia
de un país cruce de caminos y lugar de encuentro
y diversidad por su amplia variedad de
establecimientos que van desde los
establecimientos que tienen tras de sí una larga
historia y ofrecen a sus visitantes el sabor y
el encanto de los establecimientos del pasado,
pero con la infraestructura y servicios más
avanzados, hasta establecimientos que ponen a
disposición de sus clientes la tecnología más
avanzada en un marco que inserta las últimas
tendencias arquitectónicas; desde las cinco
estrellas a los albergues, desde las estaciones
balnearias a las viviendas de turismo rural. Una
oferta que se completa con la competitividad,
basada en una relación calidad-precio excelente.
Gastronomía
La oferta de restaurantes y
la gastronomía es uno de nuestros puntos fuertes
de Aragón, apoyada en una larga tradición
culinaria hoy mimada con el criterio de la
calidad sustentada en los productos que
tradicionalmente ha ofrecido la montaña y el
valle en Aragón (productos derivados de la
agricultura, como los extraordinarios vinos
aragoneses -las Denominaciones de Origen de
Cariñena, Campo de Borja, Somontano y
Calatayud-, el aceite de oliva virgen extra o el
melocotón calandino, por citar algunos ejemplos;
productos derivados de la ganadería, como el
jamón de denominación de origen de Teruel o la
denominación específica ternasco de Aragón, todo
ello acompañado por una extraordinaria
repostería autóctona). Junto a los productos
propios, la cercanía del mar Cantábrico y del
Mediterráneo ha propiciado que los productos
asociados al mar se hayan insertado con éxito en
la cultura culinaria tradicional aragonesa, rica
y ecléctica como corresponde a un país abierto
como Aragón.
La base de la cocina
tradicional aragonesa la constituye, como en
todos los pueblos europeos, el pan en sus
diversas formas (adornado como en Codos, con
gajos como en Tosos o Albarracín), alimento base
de algunos platos típicos locales (migas a la
turolense, sopa “roya”, la “bodela” del valle de
Tena o la escaldada de Huesca).
Al mismo nivel están las
frutas y verduras, alabadas desde antiguo
como atestiguan documentos medievales que citan
las cebollas de Fuentes, los ajos de Arándiga,
la coliflor de Tarazona, los cardos de Muel, las
alcachofas de Albalate del Arzobispo, los nabos
de Mainar, las borrajas del Somontano del
Moncayo, los pimientos de Montañana, los tomates
de las huertas del Gállego, los espárragos de la
Ribera Alta del Ebro, la uva de las zonas
vinícolas y el olivar bajoaragonés. Verdura casi
exclusiva de Aragón es la borraja, de origen
medicinal (su nombre científico es “borrago
officinalis”) y a la que nuestro tiempo atribuye
valor medicinal en la prevención del cáncer; en
la base de las verduras de la cocina aragonesa
están también los bisaltos, el cardo, las habas
con vaina, los esquejes y la calabaza.
Entre las frutas caben citar
las de las vegas de nuestros ríos (Jalón, Jiloca,
Gállego, Cinca y Ebro, fundamentalmente):
melocotones en el Bajo Aragón, ciruelas en la
Ribera Baja del Ebro y Sariñena, peras y
manzanas en La Almunia de Doña Godina, cerezas
de El Frasno, alberges en El Burgo de Ebro,
higos, melocotones y manzanas de Fraga, a las
que hay que añadir las propias de la montaña
(fresa, chordón, rovellones, arañones y trufas,
además de las “peretas” de San Juan)
En cuanto a las legumbres
son básicas en algunos platos tradicionales como
el “recao” de Binéfar, los boliches de Embún y
las judías de Luco de Jiloca.
Las carnes también
constituyen uno de los puntos fuertes de la
gastronomía tradicional aragonesa,
fundamentalmente el cordero, con gran riqueza de
recetas y platos en el que es el componente
esencial (ternasco asado en todo Aragón,
jarretes o “garronets” en Ribagorza y
“morteruelo” en Teruel).
En cuanto al pescado,
supone un ingrediente más dentro de la
gastronomía tradicional aragonesa, no sólo la
fauna fluvial autóctona (truchas, cangrejos)
sino también la marina que llega desde antiguo a
Aragón, como muestran los recetarios de la
antigua corte aragonesa que cuentan con una
increíble nómina de fauna marina.
Pero la oferta de
restauración no se limita a ofrecer un variado
menú de platos tradicionales sino que disfruta
de una amplísima oferta capaz de atender
cualquier exigencia, desde los “fast-foods”,
hasta la alta cocina de inspiración francesa,
pasando por marisquerías, vegetarianos,
pizzerías, cocina de cualquier lugar de la
Península Ibérica, de países europeos o
iberoamericanos o locales que ofrecen la cocina
de los lugares más exóticos. Todos ellos
componen una amplia armonía de sabores reflejo
del cosmopolitismo de Aragón que presume y
disfruta de tener una oferta de restaurantes
altamente profesional y competitiva.
Esta cocina de calidad se ve
complementada por la minicocina, las “tapas”,
auténticos caprichos gastronómicos, un mundo de
colores y sabores que en nuestras ciudades y
pueblos se distingue por la calidad y la
variedad (de lo más simple a las creaciones de
alta cocina), que ayudan a que el “tapear” siga
siendo considerada en nuestras ciudades y
pueblos como una actividad social más
Cultura y ocio
Las posibilidades culturales
y de ocio son múltiples: temporadas de teatro
(del clásico al experimental; de las obras
masivamente aplaudidas por los amantes del arte
de Talía a obras más minoritarias);
programaciones musicales contando con una amplia
programación musical de altísima calidad siendo
atendidas prácticamente todas las
manifestaciones musicales (desde la ópera al
jazz pasando por el pop, el folk o el rock), la
actividad musical se complementa por otras
actividades como el ballet o la danza.
Pero la oferta cultural no
acaba allí, puesto que nuestro país tiene una
extraordinaria afición al séptimo arte (en
Zaragoza se utilizó por vez primera el
“cinematógrafo” en la Península, y Aragón fue
cuna de pioneros cineastas como Segundo de
Chomón y lugar de nacimiento de genios
universales como Luis Buñuel). La afición al
cine se desarrolla tanto en las salas
comerciales existentes como en las
programaciones de distintas entidades.
Nuestras comarcas ofrecen,
además, muestras de fotografía, numerosos
museos, temáticos o generales; exposiciones,
permanentes o temporales, congresos,
conferencias, cursos, etc.
Como actividades más lúdicas no conviene olvidar
la animación de la noche de nuestras ciudades,
las fiestas tradicionales, rurales o urbanas, o
la tradición del “tapeo” a la vez que se
“callejea” por nuestros pueblos y ciudades.
Dentro de la cada vez mayor
atención a los aspectos medioambientales, hay
que tener en cuenta que también en este aspecto
nuestras comarcas tienen una atractiva oferta
dada sus condiciones geográficas y la gran
variedad de paisajes, microclimas y realidades
que el turista curioso puede encontrar en
nuestro territorio. |