Zaragoza, 11 de julio de 2012
Sra. Presidenta
del Gobierno de Aragón
Sr. Delegado
del Gobierno
Sr. Justicia
Sr. Consejero de Sanidad, Bienestar Social
y Familia
Sr. Vice-Alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza
Sres.
miembros de la Mesa de las Cortes
Sres. Portavoces de
las Cortes
Sr. Presidente del Tribunal Superior de Justicia
Sr.
Fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia
Excelentísimas e ilustrísimas
autoridades
Distinguidos galardonados
Compañeras/os de Corporación
Señoras y señores Celebramos hoy el acto de entrega
de las Medallas de Santa Isabel de Portugal, “Reina y Santa”,
patrona de nuestra provincia.
Son los valores que representa
Santa Isabel de Portugal, los que encontramos en
los galardonados en la tarde de hoy: en Don Carlos
Carnicer Díez y en la
Unidad de Coordinación Autonómica de
Trasplantes de Aragón.
Santa Isabel de Portugal fue,
ante todo, una mujer buena. Persona culta y entregada.
Encaminó su
vida a hacer el bien a los demás. La historia
y la leyenda han tejido el perfil de esta gran mujer,
marcada por la generosidad y por sus esfuerzos pacificadores.
A lo largo de los tiempos, muchas
personas han puesto su vida al servicio de los
demás. Santa Isabel
de Portugal es un claro ejemplo de ello. Como lo
son, los compromisarios de Caspe, que sellaron un
acuerdo del que este año conmemoramos el 600
aniversario. Un acuerdo que supo aparcar diferencias,
tender puentes y llegar a un buen acuerdo en aras
al interés general y el bien común.
Me atrevo a afirmar, que ese bien común, es
el que persiguió toda su vida Santa Isabel
de Portugal.
Y ese esfuerzo, ese espíritu, ha estado presente
en muchos momentos de nuestra historia. La situación
actual también requiere un esfuerzo de consenso,
de concordia. Requiere aparcar legítimas diferencias,
buscando consensos y no disensos.
Señoras y Señores
En la sesión plenaria que tuvo lugar el pasado
día 4 de julio, fecha en la que se conmemora
la festividad de nuestra patrona, se acordó la
concesión de los reconocimientos, y quedó plasmado
ese espíritu de consenso y acuerdo. Los cinco
grupos políticos respaldaron por unanimidad
a los hoy galardonados, verdaderos protagonistas
de la jornada.
Los méritos de ambos son muchos. Su contribución
a la sociedad ha sido y es destacada. Por ello, la
Diputación de Zaragoza al otorgarles hoy la
medalla de Santa Isabel de Portugal 2012, no sólo
realiza un acto de justicia sino, también,
una afirmación de esos valores a los que antes
hacía referencia.
Carlos Carnicer es un zaragozano
que ejerce de ello. Una persona que ha hecho de
su profesión una
vocación. Ejerce la abogacía como un
servicio a los demás, lo que le ha hecho merecedor
de múltiples distinciones. Persona comprometida,
amigo de sus amigos. Es, en definitiva, un hombre
bueno, de esos que Aragón ha dado tantos,
y a esos a los que es necesario reconocer. Carlos
Carnicer dignifica con su hacer y su ejemplo, a todo
un colectivo. Y lo hace desde la cercanía,
la defensa de lo justo y la ejemplaridad de conducta.
Tuve la oportunidad de saludarle
por primera vez, cuando yo tenía 17 años. Lo conozco
poco, pero lo suficiente como para afirmar que es
una persona noble de corazón, fuerte de carácter
y firme en sus convicciones.
Reconocimiento merece, así mismo, el trabajo
que desde hace años realiza la Unidad de Coordinación
de Trasplantes de Aragón, y que hoy personificamos
en José Ignacio Sánchez Miret, impulsor
y gran valedor.
La Unidad desarrolla una gran
labor en la donación
y el trasplante en nuestra comunidad desde 1986.
La gran actividad de la Coordinadora de Trasplantes,
unida a la sensibilidad y la actitud colaboradora
de hospitales, profesionales, pacientes y donantes,
ha logrado que nuestra Comunidad Autónoma
sea un referente en la donación de órganos.
Unir la muerte con la vida puede
resultar algo duro. A veces, difícil de entender. Pero en el fondo
apasionante y lleno de generosidad. El momento de
mayor desesperación de una familia, se une
a la esperanza de otra. Y es ahí, cuando actúa
la Unidad de Coordinación de Transplantes.
Sensibilidad, voluntad, entrega
a los demás,
sin esperar nada a cambio. Esos son los valores que
ensalzamos hoy.
Señoras y señores
Al principio de mi intervención, hacía
referencia al Compromiso de Caspe
en 1412.
Y me van a permitir que este
hecho lo enlace con otro acontecimiento histórico que este año
también conmemoramos: El bicentenario de la
Constitución de Cádiz. (1812).
La Constitución de Cádiz fue la tercera
gran Constitución de occidente, después
de la norte-americana y la francesa. Fue una de las
más liberales de su tiempo. Recogió el
espíritu de la ilustración. El espíritu
de las grandes transformaciones que tanta falta nos
hacen ahora. Recogía el espíritu de
una soberanía que residía en la nación
y no en el monarca. Es la constitución que
nos abre las puertas al mundo contemporáneo.
Y este es el gran éxito. Muchos de esos principios
y valores recogidos en la Constitución de
1812 forman cuerpo en nuestra actual Carta Magna.
Son los principios, los valores,
la convicción,
la determinación, lo que hace progresar a
una sociedad. Y en ese camino debemos encontrarnos
todos, asociaciones, colectivos, partidos políticos
y sociedad civil.
La historia nos demuestra que
el enfrentamiento, la confrontación sólo lleva a desolación
y pérdida de oportunidades. Toca pues dar
lo mejor de nosotros mismos, toca seguir el ejemplo
de nuestros galardonados. Toca trabajar sin descanso
en busca del mejor acuerdo, de la mejor oportunidad.
El objetivo es garantizar oportunidades para las
generaciones venideras, y ese objetivo puede y debe
ser compartido por todos.
En ese camino, les invito a
todos a encontrarnos. Porque es nuestra obligación, porque es nuestro
deber, porque es nuestra misión. Y porque
nuestra provincia y nuestro país lo necesitan.
Muchas gracias.
|