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(28/01/10). Dentro de la ya amplia trayectoria de la sala Ignacio Zuloaga, la programación del presente año se inicia con una muestra de arte gráfico singular tanto por la obra expuesta como por el diseño, montaje y presentación de la misma, que ha llevado a cabo un reconocido y viejo colaborador de Fuendetodos: el artista soriano, afincado desde hace años en Mallorca, Julio León.
Maestro de Taller en la Fundación Pilar i Joan Miró de la capital isleña, Julio León viene desarrollando desde hace años una concepción sumamente personal de la obra gráfica, partiendo del perfecto dominio de la técnica y del planteamiento que le es propio a esta faceta artística: esto es, la posibilidad de multiplicar una imagen determinado número de veces sin perder por ello su originalidad. Dos aspectos que recorren su trayectoria, por una parte toda esta dinámica sin fin relacionada con la lacería y la abstracción geométrica de inspiración islámica, y por otra, al particular uso del recurso técnico de la reserva para diseñar formas y modular ritmos.
La obra que ahora expone en Fuendetodos ha sido concebida ex profeso para el espacio en el que se ubica, desarrollando en diferentes formatos y tamaños, algunos de ellos sumamente espectaculares, ese juego entre lo múltiple y lo único que supone una constante en su obra, y del que ya tuvimos oportunidad de disfrutar a través del Disparate que el artista realizó para el pueblo natal de Goya, en el que cada una de las setenta y cinco estampas de la edición partían de una misma idea y matriz, pero todas ellas acababan siendo no sólo originales, sino también únicas.
Ese mismo planteamiento, trabajado tanto en el detalle como en su puesta en escena general, es el que se puede descubrir en cada una de las piezas que Julio León ha realizado para ser contempladas por primera vez en este espacio que le es ya tan familiar y que con su obra vuelve a enriquecer la mirada del espectador, permitiéndonos descubrir una de las inacabables posibilidades que ofrece el mundo de la gráfica.
No es extraño que Lo Múltiple y lo Único sea el título de una de las series de Julio León, puesto que tales conceptos han fundamentado su labor durante la mayor parte de su trayectoria artística y son la piedra angular de sus meditaciones creativas. Debido a su doble condición de maestro de taller de estampación y, al tiempo, de creador de obra propia, resultaba natural su preocupación por las implicaciones de lo único y lo múltiple surgidas de la creación y producción de grabados. Mientras deja de lado la clásica disputa que caracterizaba a lo único como original y a lo múltiple como copia y, por lo tanto, mermado de valor, León prefiere ocuparse de la ruptura de los contornos de esta oposición que surge durante el proceso de creación de la lámina y su concreción en papel.
La obra de Julio León se fundamenta en modelos geométricos simples, que recuerdan más a imágenes propias del urbanismo que a las formas puras matemáticas, a los que incorpora variaciones y en los que instala un proceso de modificación autónomo, dotando a sus obras de un dinamismo muy atractivo en el que una de sus mejores bazas resulta la capacidad humana de búsqueda de la lógica interna de cada cambio.
Desde 1995, dos han sido los grandes faros directores de su producción artística: la realización de obras fundadas en los fractales y la recreación de las formas propias del arte musulmán. Su interés por los fractales -objetos geométricos cuya estructura básica se repite en diferentes escalas- modelo que surge sistemáticamente por doquier en la naturaleza (por ejemplo, en las manchas de la piel de los felinos, en las formas de ramificación de los árboles, etc.). Pero el acercamiento al arte fractal lo efectúa desde una sólida base artística, lejos de la tendencia matemática que domina este paradigma creativo y al tratamiento computerizado de las imágenes. Por el contrario, este artista se sirve de los materiales más tradicionales del grabado, madera, hierro y otros metales; y de técnicas que, aunque resulten novedosas, son variaciones de las más habituales (tintas al agua, estampas con dos o tres planchas, aguatinta al azúcar, grabado sobre hierro negro).
Por otra parte, sus creaciones surgen del conocimiento de la historia del arte, en sus obras parece avistarse la influencia del neoplasticismo holandés ahormado en sus queridas formas decorativas del arte musulmán.
La obra Disparates de Fuendetodos ejemplifica todos los principios rectores del arte de Julio León. Está compuesta por ochenta y siete piezas, realizadas en madera trabajada a la fibra, únicas y múltiples al tiempo, puesto que cada una de ellas puede ser considerada un trabajo pleno por su mérito y belleza, pero que cobra toda su valía al ubicarla en el entramado final de la obra conjunta.
Además, dicha composición participa del mecanismo de creación fractal desarrollado por León en sus trabajos múltiples, cada una de las piezas varía de un modo evolutivo mediante pequeños cambios cromáticos con respecto a las piezas antecedentes, dotando al conjunto de una teleología que no se puede predecir en las piezas aisladas. El resultado es intuitivamente atrayente, pues nuestro cerebro está predeterminado para interesarse por el cambio y dotar a éste de sentido. Su obra supera al modelo del que parte, pues aun nutriéndose de sencillas formas geométricas, logra evitar la realización de un diseño puramente lineal intercalando elementos que rompen esta linealidad, sirviéndose de las texturas que proporciona la veta de la madera, y, en otros casos, además, superponiendo la huella de varias matrices para añadir complejidad a sus trabajos.
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