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Un grito de visibilidad en positivo (carta abierta de Juan Antonio Sánchez Quero)

Carta abierta de Juan Antonio Sánchez Quero, alcalde de Tobed y presidente de la Diputación de Zaragoza, ante la manifestación que la España interior va a celebrar este domingo en Madrid

Como alcalde de un municipio con 214 empadronados, Tobed, perteneciente a una de las comarcas más extensas y despobladas de España, la de Calatayud, me solidarizo con la manifestación que decenas de plataformas de la España interior, algunas de ellas de la provincia de Zaragoza, de nuestro Cuarto Espacio, han convocado para este domingo en Madrid.

Me solidarizo porque necesitamos visibilidad y presencia permanente en la agenda pública, del Estado y de la Unión Europea. Lo que está en juego es la cohesión social y territorial por el enorme desequilibrio entre el litoral, Madrid y su área de influencia, y la España interior.

Como alcalde de un municipio en riesgo de extinción, como municipalista convencido, como presidente de la Diputación de Zaragoza y presidente de la Comisión de Despoblación de la FEMP, tengo que reconocer que en los últimos años ha aumentado la sensibilidad de la sociedad española y de las instituciones al ritmo de la movilización de la España interior pero también de las políticas de proximidad de los entes locales.

Quiero subrayar especialmente la labor de las diputaciones provinciales con sus políticas de apoyo a los pequeños municipios con planes de inversiones, de gastos corrientes, de asesoría técnica y jurídica diaria e inmediata y con actuaciones de urgencia ante imprevistos.

Como asociación de municipios, somos el servicio de urgencias que atiende a los más pequeños. No olvidemos que el 70 por ciento de los municipios de la provincia de Zaragoza tienen menos de 500 habitantes y los índices de envejecimiento son desoladores.

Entendemos la despoblación como una oportunidad para dar valor a los espacios vacíos, para respaldar las iniciativas colectivas e individuales, para arropar el talento y el compromiso, el deseo de querer estar en un pueblo vivo y de poder vivir bien para criar un hijo o para envejecer con dignidad, con los mismos servicios que en las ciudades grandes y medianas.

No queremos perder energías en el victimismo ni en la resignación, ni tampoco entrar en una carrera estéril para ver quién está peor. Preferimos valorar, dar visibilidad y hacer equipo con los que trabajan en el desarrollo rural sostenible: alcaldes y alcaldesas, concejales, grupos de acción local, agentes de desarrollo local, asociaciones, maestros, forestales…

Tampoco queremos enfrentar a lo rural con lo urbano porque la población vinculada y la flotante, la memoria y el arraigo, también suman para mantener vivos los pequeños municipios, por ejemplo recuperando muchas viviendas.

Con la mejora de las comunicaciones y la digitalización son cada vez más posibles los flujos entre ciudades y pueblos, y entre pueblos y ciudades, atendiendo al valor principal que es el tiempo que invertimos en los desplazamientos.

En junio de 2017, la Diputación de Zaragoza y la Universidad de Zaragoza impulsamos la primera cátedra de España sobre despoblación y creatividad, que ha elaborado estudios pioneros sobre incentivos fiscales y sobre vivienda rural para atraer pobladores, y que tiene otros en marcha sobre emprendimiento social y juventud rural.

Simultáneamente, la cátedra y Universa convocaron un programa de prácticas de estudiantes universitarios, un ‘Erasmus rural’, en municipios de menos de tres mil habitantes, Desafío, que tuvo una excelente acogida en su primera convocatoria.

Fuimos también la primera institución en crear un Consejo Provincial por el Desarrollo Rural con presencia de los agentes sociales y en lanzar unos fondos específicos para frenar la despoblación dirigidos principalmente a pequeñas empresas, autónomos, cooperativas, asociaciones y fundaciones, que para este año están dotados con 1.300.000 euros.

El Gobierno de España ya está bonificando desde noviembre a trabajadores autónomos en poblaciones de menos de 5.000 habitantes y está comprometido a conseguir que las operadoras extiendan la banda ancha a la velocidad de 30 megas en el 90 por ciento de los pequeños municipios antes del 1 de enero de 2020, rentabilidad económica al margen.

Esta última medida la ha aprobado el Consejo de Ministros de este viernes junto a  69 más para dar vida a los 200 instalaciones de Defensa en más de 50 áreas rurales, para facilitar créditos asequibles vía Instituto de Crédito Oficial (ICO) a jóvenes para iniciar empresas y emplearse, para rehabilitar viviendas, para crear una gran plataforma de turismo rural y para aplicar incentivos que faciliten el arraigo de funcionarios judiciales, profesores y veterinarios, en las comunidades rurales.

Iniciativas que van en consonancia con el paquete de medidas aprobadas por la Comisión de Despoblación de la FEMP en abril de 2017.

También es muy importante que desde el Congreso de los Diputados y el Senado se legisle pensando en lo pequeño, en ese 20 por ciento de la población que vivimos fuera del litoral y de Madrid y su área de influencia. Por ejemplo, simplificando, flexibilizando y agilizando trámites administrativos que ahogan a los que vivimos en los pequeños municipios, también a los secretarios municipales y a todos los que trabajamos en el desarrollo rural. 

El pasado miércoles, el Parlamento europeo abrió la puerta a que un 5 por ciento de los fondos Feder del periodo 2021-2027 se destinen a zonas escasamente o muy escasamente pobladas, por debajo de los 12 habitantes por kilómetro cuadrado.

Es una buena noticia pero para garantizar la equidad y el justo reparto tenemos que conseguir que la unidad administrativa no sea la provincia.

¿Qué diferencia hay entre las comarcas de Daroca, Belchite, Ribera Baja del Ebro, Cinco Villas, Aranda y las del Maestrazgo, Serranía de Albarracín, Cuencas Mineras Jiloca, Comunidad de Teruel, o las de Sobrarbe, Ribagorza y Jacetania?

Hay que encontrar unidades de medida más pequeñas y precisas, más adaptadas a la realidad municipal, para evitar que las capitales de provincia y sus áreas de influencia, y en menor medida las cabeceras comarcales, distorsionen la realidad de las personas que vivimos en desiertos demográficos.

Compromiso, talento, apoyo a las iniciativas, respeto a los que llevan décadas trabajando en el desarrollo rural, coordinación con la Administración General del Estado, con la Comunidad Autónoma, que las ayudas europeas no se queden solo en los países nórdicos y, sobre todo, trabajo en red en todo Aragón y en toda la España interior.

Este es el grito que se va escuchar el domingo en Madrid. Un grito de visibilidad en positivo, un grito de oportunidades, de creatividad, de autoestima y de calidad de vida en las comunidades rurales.

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