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Los bomberos de la Diputación de Zaragoza instalarán detectores de humo y monóxido en las viviendas más vulnerables de la provincia

Los bomberos de la Diputación de Zaragoza han puesto en marcha el proyecto Hogar Seguro, una iniciativa pionera en toda España que consiste en instalar detectores de humo y de monóxido de carbono en las viviendas más vulnerables de la provincia. El objetivo es la detección precoz de los posibles incendios e intoxicaciones: en cuanto salte la alarma, los vecinos tienen que salir de la casa para evitar cualquier riesgo.

El Servicio Provincial de Extinción de Incendios (SPEI) ya ha hecho una prueba piloto en 11 municipios de la comarca de Tarazona y el Moncayo. Además, también se ha iniciado la primera fase en la de Daroca para ir extendiendo esta iniciativa a toda la provincia. Se trata de un proyecto a medio y largo plazo, pero el objetivo de la Diputación de Zaragoza es instalar detectores en al menos 250 viviendas cada año.

“Nuestros bomberos están inmersos en un proceso de mejora continua en el que el objetivo siempre es salvar el mayor número de vidas posible –ha explicado en la presentación del proyecto el diputado delegado del Servicio Provincial de Extinción de Incendios, Alfredo Zaldívar–. Una de las líneas en las que trabajamos es la de reducir nuestros tiempos de respuesta ante cualquier emergencia, por eso hace unos meses incorporamos a nuestros parques unos vehículos de intervención rápida (VIR), pero tan importante o más como llegar pronto al lugar del siniestro es prevenirlo para que no ocurra”.

El proyecto Hogar Seguro forma parte de esa labor de prevención, y busca detectar los incendios y las intoxicaciones en cuanto ocurren para evitar posibles víctimas. “En caso de fuego o de acumulación de monóxido de carbono, la alarma de los detectores se disparará avisando tanto a los ocupantes de la casa como a los vecinos que la oigan desde fuera –ha destacado Zaldívar–. Así, aunque puedan producirse daños materiales, salvaremos lo más importante: las vidas humanas”.

El proyecto se desarrolla en cuatro fases: la determinación de cuáles son los hogares de mayor riesgo; la visita de reconocimiento a esas viviendas por parte de los bomberos del SPEI, que incluye la instalación de los detectores de humo y monóxido de carbono que sean necesarios; una reunión informativa a la que están convocados todos los vecinos de la localidad para explicarles en qué consiste el proyecto y cómo deben actuar en caso de que salte una alarma; y visitas periódicas para comprobar que los detectores funcionan bien y que la vivienda no ha sufrido cambios que recomienden instalar más aparatos.

“Todo ese trabajo lo hacen los bomberos de la Diputación de Zaragoza dentro de su jornada laboral, así que el coste económico añadido del proyecto es mínimo, calculamos que unos 50 euros por casa –ha señalado el inspector jefe del SPEI, Eduardo Sánchez–. A la hora de determinar qué hogares se protegen tenemos en cuenta que la vivienda presente riesgos como estufas, calefacciones de leña o chimeneas y que sus ocupantes sean personas que vivan solas, sean mayores o tengan alguna enfermedad o discapacidad”.

Sánchez también ha recalcado que, a la hora de priorizar unos municipios sobre otros, el programa Hogar Seguro se llevará primero a las localidades más alejadas de los parques de bomberos. “Es un proyecto concebido para los pequeños pueblos del medio rural, no para municipios grandes, aunque lógicamente con los años queremos extenderlo a toda la provincia”, ha insistido.

Prueba piloto y primeros resultados

La prueba piloto se realizó de diciembre a febrero y permitió instalar 130 detectores en 38 viviendas de Añón, El Buste, Litago, Litúenigo, Malón, Novillas, San Martín de la Virgen del Moncayo, Torrellas, Trasmoz, Vera de Moncayo y Vierlas. Además, ya se ha empezado a trabajar en la comarca de Daroca haciendo las reuniones informativas en Used y Gallocanta.

El responsable de la prueba piloto y jefe de la zona oeste del SPEI, Tomás García, ha detallado que desde que empezó la colocación de los detectores ya ha habido al menos cuatro casos en los que estos aparatos han avisado de una situación de riesgo. “Una vez fue por una sartén en el fuego y otra porque el tiro de una chimenea funciona mal, pero el caso más destacable fue un tubo de una estufa que se salió y empezó a llenar la casa de monóxido de carbono –ha explicado García–. Nunca se sabe, pero fue un caso de manual de posible muerte por intoxicación que se evitó por la presencia de los detectores”.

El Servicio Provincial de Extinción de Incendios

La Diputación de Zaragoza cuenta actualmente con 164 bomberos con los que atiende todas las emergencias que se producen en los 292 municipios de la provincia. No obstante, en el SPEI trabajan otras 18 personas: los operadores del centro provincial de coordinación, el personal de la unidad administrativa, el de la unidad de prevención, el subinspector jefe y el inspector jefe.

Con ese personal, el Servicio Provincial de Extinción de Incendios atiende cualquier emergencia las 24 horas del día los 365 días del año a través sus nueve parques profesionales: los de  Calatayud,  Ejea, Tarazona, Caspe, La Almunia, Tauste,  Cariñena, Daroca y El Burgo de Ebro. Solo el año pasado, los bomberos de la DPZ realizaron casi 2.700 intervenciones.

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