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La FEMP facilita al Gobierno el primer plan nacional contra la despoblación aprobado por consenso y desde las entidades locales

Los representantes de ayuntamientos y diputaciones pactan por unanimidad un documento elaborado por la Comisión de Despoblación, presidida por Juan Antonio Sánchez Quero, con un listado de 80 medidas prácticas para frenar el desierto demográfico que amenaza a media España

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) trasladará próximamente al Gobierno el primer plan nacional contra la despoblación que se ha elaborado en España para, en perspectiva estatal y de conjunto, luchar contra la despoblación con medidas prácticas, capaces de empezar a ser desarrolladas de inmediato y elaboradas desde el territorio, con el concurso de representantes de ayuntamientos, diputaciones, consejos y cabildos de todo el país.

El documento ha sido elaborado y aprobado por la Comisión de Despoblación constituida en el seno de la FEMP, que el año pasado decidió tomar la iniciativa para impulsar un plan estatal contra el desierto demográfico que ya amenaza a media España –la mitad de los municipios españoles se encuentran en riesgo más o menos severo de extinción-. Dicha comisión de la FEMP está compuesta por representantes de PSOE, PP e IU –siguiendo los criterios de proporcionalidad política-, todos ellos como miembros o responsables de corporaciones locales de toda España. Este documento será elevado ahora a la Junta de Gobierno de la FEMP para su ratificación e, inmediatamente, trasladarlo al Comisionado del Gobierno frente al Reto Demográfico, creado por decisión del Consejo de Ministros el pasado 27 de enero.

El presidente de la Diputación de Zaragoza y de la Comisión de Despoblación, Juan Antonio nchez Quero ha calificado este plan de acción como «un hito histórico y esencial para encarar de una vez por todas el gravísimo problema de la despoblación del medio rural». Afirma que la relevancia del documento que ha salido adelante por consenso «es doble: por un lado, porque, por vez primera en España y en perspectiva estatal, diseña una detallada y realista hoja de ruta de medidas prácticas desde el punto de vista técnico y político; y, en segundo lugar, porque nace desde el territorio, desde las entidades locales, que son las que sufren el problema en su día a día, las que mejor lo conocen y las que han de liderar una respuesta coordinada para hacerle frente».

En el diseño, elaboración, debate y aprobación de este documento se han invertido nueve meses de trabajo técnico y político, que ha contado con la participación de expertos. Incluye un total de 80 medidas concretas, dos de ellas en el plano de organización institucional para implicar de forma coordinada a todas las administraciones públicas a las que incumbe poner en práctica las acciones previstas; y 78 medidas específicas, agrupadas en seis líneas estratégicas: economía y empleo; servicios públicos y sociales; infraestructuras; comunicaciones y transporte; medidas en materia de vivienda; incentivos demográficos; y medidas de apoyo al medio rural en materia de cultura, identidad y comunicación.

Todo ello parte de la premisa de que la lucha eficaz contra la despoblación, además de tener que ser inmediata, ha de ser encarada en perspectiva estatal, de conjunto, a partir de criterios globales y reforzando el papel de las entidades locales como herramienta clave en el proceso. Esta hoja de ruta contra la despoblación incide especialmente en la necesidad de articular medidas específicas –legislativas, fiscales y de incentivo- para fomentar el empleo y la actividad productiva en el medio rural. «Debe quedar claro que sin empleo es imposible luchar eficazmente y de forma sostenible contra la despoblación», ha subrayado nchez Quero.

El presidente de la Comisión de Despoblación de la FEMP ha insistido en «la necesidad de pasar de una vez por todas de las palabras a los hechos» y ha hecho un llamamiento al Gobierno y a las comunidades autónomas a comprometerse con esta hoja de ruta. «No hay tiempo que perder y no valen ya las declaraciones de buenas intenciones ni seguir dispersando esfuerzos, hay que actuar de forma rápida y decidida para atajar un problema que es de primer orden y de Estado en perspectiva social, económica y cultural».

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