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La DPZ edita una guía didáctica para estudiantes de secundaria sobre la historia y las curiosidades del palacio de Sástago

El libro se regala a los colegios e institutos que visitan el palacio, y forma parte de una serie que ya ha ayudado a difundir el monasterio de Veruela y el Taller Escuela de Cerámica de Muel

Sábado, 13/04/19

La Diputación de Zaragoza ha editado una guía didáctica para estudiantes de secundaria sobre el palacio de Sástago. El libro, escrito por Myriam Monterde y Marisancho Menjón e ilustrado por David Guirao, cuenta la historia y las curiosidades de uno de los edificios más emblemáticos de la capital aragonesa. Esta nueva guía complementa a la que se realizó en su día para niños de infantil, y forma parte de una serie que ya ha ayudado a difundir otros inmuebles de la DPZ como el Taller Escuela de Cerámica de Muel o el monasterio de Veruela.

“El objetivo que persiguen estos libros es dar a conocer los edificios más importantes de la Diputación de Zaragoza de una forma amena y didáctica –explica la coordinadora de la guía, Isabel Soria–. En el caso del palacio de Sástago, lo que hemos intentado es que los niños se familiaricen con un monumento que, aunque ahora es un espacio cultural de referencia, a lo largo de sus más de 400 años de historia ha visto pasar por sus salones a reyes y príncipes, ha vivido grandes fiestas, pero también guerras e incluso un terremoto, y ha llegado a estar en un estado de ruina tal que incluso se pidió su demolición”.

La Diputación de Zaragoza ha impreso 500 ejemplares que se repartirán entre los estudiantes de los institutos que visiten el palacio de Sástago. En el libro se cuenta la historia y las curiosidades del palacio, pero también cómo era la época en la que se construyó, cómo fue su restauración o cuáles fueron las visitas reales más importantes.

Más de cuatro siglos en el centro de Zaragoza

Diseñado y construido en la segunda mitad del siglo XVI por uno de los mejores arquitectos de la ciudad, un morisco llamado Lope el Chacho, el palacio es de estilo renacentista y recibe el nombre del noble que lo mandó edificar: Artal Alagón, conde de Sástago y virrey de Aragón. Fue una de las últimas grandes viviendas que se levantaron en el Coso, y a lo largo de los siglos recibió las visitas de Felipe II, Carlos IV y la reina Maria Luisa y Fernando VII.

El palacio sufrió daños por el gran terremoto de Lisboa de 1755 y también padeció los estragos de los Sitios. Después de la Guerra de la Independencia, fue sede la capitanía general y de otras instalaciones del ejército hasta que en 1848 el conde de Sástago alquiló los salones nobles de la planta principal para que albergaran el Casino de Zaragoza.

De esa reforma se encargó el gran arquitecto Ricardo Magdalena, que acondicionó estancias tan señoriales como el salón del Trono o la sala de los Tapices. Además, en esa época los socios del Casino decidieron crear una biblioteca que se mandó hacer a finales del siglo XIX y que es uno de los lugares más bonitos y con más encanto del palacio de Sástago.

Por su parte, el gran patio central y las estancias de la planta baja se fueron alquilando por zonas para distintos usos que fueron ocultando la belleza del inmueble original: el Gran Café de París, un salón con billares, una pastelería, la oficina de un banco… La ciudad se llegó a olvidar de que allí había un palacio y el edificio se fue deteriorando tanto que en 1970 se llegó a pedir su derribo por el riesgo de que se derrumbara.

La DPZ lo compró y lo restauró

Surgieron voces contrarias que exigieron conservar esta joya del patrimonio aragonés, y fue entonces cuando la Diputación de Zaragoza compró el edificio y lo recuperó para la ciudad y para todos los zaragozanos. La restauración, dirigida por el arquitecto José María Valero, consistió en localizar las partes originales del inmueble partiendo de documentos antiguos y eliminando todos los añadidos que las ocultaban.  Las obras se terminaron en 1985 y desde entonces el palacio de Sástago está abierto al público como espacio de exposiciones, conferencias, congresos, conciertos y otros actos culturales.